Desde el teatro buscan pagar deuda histórica con mujeres científicas

En tiempos en que la equidad de género hace parte del debate público, la ciencia no es ajena a tales conversaciones a las que se ha sumado una científica española que ha entendido que la mejor forma para que las mujeres científicas sean reconocidas desde sus aportes, acudiendo al teatro como una forma de sensibilización a través del arte.

No debería ser una sorpresa que una científica gane el Premio Nobel de Física, el anuncio que se dio a conocer el pasado 2 de octubre por parte de la Real Academia de las Ciencias de Suecia destaca el trabajo de la canadiense Donna Strickland, convirtiéndola en la tercera mujer que recibirá el reconocimiento desde el año 1901 y la primera en 55 años, por abrir el camino hacia una herramienta que podrá ser utilizada en el micromaquinado con láser, cirugía, medicina y en estudios científicos fundamentales.

Enamorando a las niñas de la ciencia

Y es que contrario a lo novedoso o particular que pudiese parecer el carácter de este reconocimiento, el papel de la mujer en las ciencias y la investigación ha sido más trascendental de lo que generalmente conocemos, gracias en parte a que su historia no ha sido contada con tanto detalle como la de los hombres científicos. Consciente de esa deuda histórica, Adela Muñoz Páez,  catedrática de Química Inorgánica de la Universidad de Sevilla, que ha realizado gran parte de su trabajo de investigación en fuentes de radiación sincrotrón de Gran Bretaña, Francia, Japón y España, se ha dado a la tarea de sacar a la luz ese trabajo oculto durante siglos con dos grandes motivaciones:

“Por un lado para que las niñas, las futuras científicas sepan que la ciencia es también cosa de chicas, y se animen a seguir una carrera científica porque pueden haber vocaciones que yo creo que son fundamentales”, asegurando que muchas vocaciones pueden perderse porque “quizá hayan niñas aficionadas que piensen que eso no es cosa para las chicas”, con el que se asocia generalmente el estereotipo del científico hombre en el cine, los comics y otros productos que ellas consumen.

Sacando a las científicas del anonimato

La otra parte de su labor, está centrada en el reconocimiento al trabajo de las científicas con el propósito de  “hacerle justicia a quienes con mucho esfuerzo han hecho contribuciones relevantes a la ciencia a pesar de lo cual son desconocidas, entonces es una justicia poética, una justicia histórica el sacar a todas desconocidas del anonimato a pesar que muchas de ellas hicieron grandes logros”.

Pero ¿Cómo lo hace?, una de las apuestas de Adela y cuatro colegas científicas también de la Universidad de Sevilla, surge en marzo de 2016 cuando decidieron poner en escena “Científicas, pasado, presente y futuro” una representación teatral que trae a la vida a Marie Curie, Rosalind Franklin, Hedy Lamarr, Ada Lovelace, e Hipatia de Alejandría, esta última de la que toma también su nombre para el blog de divulgación científica con enfoque de género creado por la investigadora.

 

Sobre la situación actual, asegura se ha venido mejorando significativamente “la presencia de la mujer en la ciencia ha aumentado muchísimo en el último cuarto de siglo, los datos que yo tengo son que en Europa un 30% de los científicos son mujeres y en España es casi un 40%, mientras que en algunos países de América Latina ese porcentaje puede ser mayor incluso que el promedio  europeo”, sin embargo su visión no es totalmente optimista cuando asegura que “aún se sigue pensando que la ciencia no es cosa de chicas porque no se nos ve, no estamos en los periódicos, no estamos en los medios, no estamos cuando se hace una consulta de expertos”.

Adela en Colombia

Con su libro “Sabias, la cara oculta de la ciencia” Adela visitó Manizales el pasado 25 de septiembre, en el marco de la Feria del libro de la ciudad, allí expuso cómo su publicación busca dar cuenta de la lucha de diferentes mujeres apasionadas a lo largo de la historia para enfrentarse a una idea pre-concebida de que las mujeres no eran seres pensantes, utilizando como ejemplo aquellas que no se creyeron ese postulado logrando alcanzar grandes logros.

“Hace falta cambiar esa percepción la entrada de las mujeres a las universidades, un hecho que se empezó a dar a finales de siglo XIX y principios del XX hoy existe en ya casi todos los países del mundo fue uno de los hitos fundamentales, y en los últimos 25 o 30 años ha habido una incorporación masiva de las mujeres a la universidad y posteriormente un poquito después, una incorporación masiva de las mujeres a la tarea científica pero todavía seguimos sin ser visibles”.

Científicas colombianas para destacar

Y sigue sucediendo también en nuestro contexto, pocos medios de información han dado cuenta del trabajo de Luz María Martínez Sierra, ingeniera física colombiana, que apareció en la lista de los 20 latinos más influyentes en la industria tecnológica, publicada por el portal estadounidense CNET, que reconoce la actividad científica. La antioqueña se desempeña en el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de Nasa en Pasadena (California) y aparece en el reconocimiento junto a profesionales de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Chile, España, México, Perú y Puerto Rico.

“Fue una gran sorpresa! Es muy significativo porque reconocen el valor de los latinos y, en específico, de una mujer que trabaja en ciencia y en tecnología, algo por lo que tanto he luchado, y en lo que me ha ayudado la familia, las universidades y los compañeros” aseguró Martínez desde su trabajo en la NASA en conversación con su alma mater en Colombia EAFIT “Yo siempre que viajo a Colombia visitó a EAFIT, voy al colegio y me paso por el planetario, pero quiero hacerlo más seguido porque es muy valioso que las mujeres y las niñas que estén estudiando vean todo el potencial que existe para ellas. Y bueno, no solo para las niñas, sino para todos. Todos tenemos una gran oportunidad de trabajar en temas de ciencia y tecnología” añadió.

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